
En clase, escuche hablar a mi profesor de historia, sobre los castigos que se realizaban a los indígenas, motivados por la Ley de la Santa Inquisición, es así que un buen día disido asistir al museo para conocer un poco mas…
Son las 7 de la mañana, mi hermano y yo nos alistamos para ir a visitar el museo de LA SANTA INQUISICION, que está ubicado en el centro de lima al costado del congreso de la republica.
Son ya las 9 de mañana y esperamos con ansias ingresar, mientras vamos observando el diseño del museo por la parte exterior.
Una vez adentro del museo, nos rodea un sentimiento nuevo, es como si nos sumergiéramos en otro mundo, la guía nos va explicando paso a paso cada uno de los hechos acontecidos y mi mente viaja en el tiempo y visualizo a esos hombres del antepasado sentados dictando sentencias.
Vamos avanzando y observamos varios cuartos donde cada uno tiene una historia distinta, y parece no solo envolverme a mí, sino a todos los que estas a mí alrededor que también miran las estructuras con ojos perdidos en la imaginación.
La aventura se acrecienta cuando ingresamos a la sala de castigos, un lugar donde se observan cada una de las torturas que sufrieron los indios. Unos están acostados en una mesa amarrados de pies y manos por las esquinas como Túpac Amaru, y los atormentan cubriéndolos con una manta el rostro y echándoles agua con un embudo para que se declararan culpables. Pensaba y comentaba con mi hermano y le decía: así cualquiera hasta me declaraba culpable.
Y así observamos muchos otros actos, hombres colgados con los brazos hacia atrás. Otros encerrados en una celda muy estrecha donde a las justas entra en cunclias, Me imagino el dolor y la verdad le agradecí a Dios que ya no existen esos castigos.
Luego de cuarenta minutos de visita, nos acercamos a la salida del museo y cada paso que dábamos es como si nos fuéramos deshechizándonos, y empezamos a volver a nuestro mundo.
La aventura termina pero me quedo con la imagen de cada una de las escenas vistas no solo en el museo. si no también las que mi mente logro ver más allá de la realidad.
ACOSTA MEDINA. NORMA MARIBEL